Wednesday, May 23, 2012

Les compartó el micro relato con el que fuí acredora del primer lugar del certamen literario José Arrese, octubre, 2011. Por cierto éste se lo dedico a mi papá (Carlos Moreno Tamayo). Gracias papá por esos momentos y platicas en el bosque del Ocotal.

PASEO EN EL BOSQUE

            Y en lo que discutíamos sobre los contrarios (lo bueno, lo malo, lo infinito, lo finito) a lo largo de la orilla del río al que solíamos ir, levantamos la mirada al cielo para admirar la grandiosidad de la naturaleza frente a nuestra existencia. Rodeados de frondosos y legendarios ocotales, de sus altísimos y regios troncos, uno pegado al otro, nos colmábamos de vida. La tarde fue cayendo, el escaso sol filtrado entre los árboles prolongo las sombras, multiplico el camino. Camino que reflejado en el agua se volvió delirante espejo, caleidoscopio enrarecido. Refracción de colores y de sonidos: hojas trémulas, llanto de grillos, insectos y pájaros cortando el viento.  El aire trenzaba una cortina de luz sobre nuestras cabezas. Así, lo que solíamos reconocer sufrió una transformación que nos fue quitando el aire, el aliento, la vida. Fríos y sofocados nos tendimos al filo del río. Vimos la muerte desprenderse del agua y suspenderse a lo largo de su humeante camino. Al acercarse a nosotros, con pereza asió nuestras almas a un hilo.
http://ateneoliterario.blogspot.mx/2007/11/resultados.html

Wednesday, May 16, 2012

Muerte de unos desocupados pasiantes

I

Aquel día en que la aurora entrelazaba su angélica melena por los cables,
y las calles escarchadas por el frío de la luna,
refractaban sobre asfalto automóviles y aves.
Aquel día, en que pasamos sobre puentes engrapados a banquetas cenicientas
nos ahorcaron las estelas de peatones perfumados.

Ese día,
uno contra el otro por el hombro,
me decías morir en vida,
yo vivir perpetuo instante.
Los dos, malvadamente buenos, divagamos en cuestiones de filosofía:

-¿Qué haríamos sin la palabra?
-Buscar música en el llanto.
-Zurcir el llanto de los grillos.
-Atar grillos en los barcos.
-Bañar barcos como perros.
-Marcar perros como libros.
- Toser pájaros-pañuelos.


¡Qué tantas cosas haríamos!


Ese día,

destruimos las palabras.
Nos colmamos de vida en la poesía.

II
Cae el silbido de nimbos y de cirros
Cae la aurora entretejida por los cables:
forma sombras, multiplica los caminos,
enrarece colores y sonidos.
Nos rodea en un espejo de delirio.

Por mis ojos,
agrio sabor oscuro de perfume de eucaliptos
me desangran.

En el aire,
hojas trémulas apagan las petunias,
las asfixian.


En la calle,
suspiro de insectos y de carros comen el silencio,
saturan nuestro aliento.


Sobre tu hombro,
una luz estridente hincha nuestros oídos.


III

La muerte se desprendió de un cristal.
Sofocados, nos tendimos al borde del caos.

Sentí frío.
Sentí el golpe de la caja que resbala bajo tierra.
Sentí la sábana de tierra sobre la cabeza.

*lectores, amigos, por alguna extraña razón esta tecnología no muestra los acentos como se debe...una disculpa.

SOSIEGO



I
Bajo la suela
líneas rotas transforman la noche en sueños:

Blanco

Negro

Blanqui negros flotan añiles días.


II
Troqueo desvencijado de gestos
graban el  metal de los ojos

Ojos perdidos en la sombra,
 piden a un pájaro negro:


“Llévate el hilo de mi boca,
ven,
zurce mi muerte”.


*Foto de Bryan Bowen Smith.